Paisajes extraterrestres (III): la roca de Verona

We are such stuff
as dreams are made on, and our little life
is rounded with a sleep1

William Shakespeare
“The Tempest”, Acto 4 Escena 1

De Shakespeare a Humphrey Bogart

De Shakespeare se podría decir lo mismo que de Bach. Si de éste afirmamos que está su música y el resto es ruido, del dramaturgo inglés podemos decir que primero está él y el resto son unos juntaletras.

El prestigioso y a la vez provocador crítico literario Harold Bloom considera a Shakespeare el punto culminante de la cadena evolutiva de los escritores, el macho alfa, el Rey Sol, el superpredador de la cadena trófica de los juntaletras, el Faraón de los escritores. Quizá sí, no lo sé.

Pero lo que más me interesa es lo profundamente introducido que está Shakespeare en el día a día de los humanos, muchas veces sin darnos cuenta. Quien no ha usado (o adaptado a su manera) el archiconocido “to be or not to be” (ser o no ser) de “Hamlet”? O quien no ha gritado lleno de furia cuando intentas apuntar algo que te dicen por teléfono y todos los bolis que tienes a mano no funcionan, “un boli, un boli, mi reino por un boli!!!!”, derivado del shakesperiano “a horse, a horse, my kingdom for a horse” de “Richard III”?

Supuesto retrato de Shakespeare, el famoso "Chandos portrait", atribuido a John Taylor. National Portrait Gallery, Londres.

Más ejemplos? Ahí voy, varios títulos de las novelas de Javier Marías provienen de versos de Shakespeare. Su libro “Corazón tan blanco” viene de un verso de “Macbeth”, acto 2, escena 2, “to wear a heart so white”. Otro de sus libros, “Mañana en la batalla piensa en mí” proviene de “Richard III”, acto 5, escena 3, “tomorrow in the battle think on me”. También el libro “Todas las almas” se titula como el verso de una poco conocida obra de Shakespeare, “Measure for measure”, acto 2, escena 2, “why, all of the souls that were were forfeit once”. Mas otro libro de Marías, “Negra espalda del tiempo”, viene de un verso shakesperiano, pero no he conseguido averiguar de qué obra.

Otro de los titanes de la literatura mundial, William Faulkner, tituló su obra más conocida “The sound and the fury” (“El ruido y la furia”) “birlando” un verso de la obra “Macbeth”, acto 5, escena 5, “It is a tale told by and idiot, full of sound and fury”.

Más, el libro de Jon Krakauer “Into thin air” (“Mal de altura”, editorial Desnivel), sobre una expedición comercial al Everest que acabó en tragedia, no estoy seguro pero su título podría provenir de los versos de “The Tempest”, acto 4, escena 1, “As I foretold you, were all spirits and are melted into air, into thin air”.

Un jovencísimo Humphrey Bogart sostiene el halcón maltés

Para ir acabando con la diatriba shakesperiana, un último ejemplo del mundo del cine. En la película “The maltese falcon” (“El halcón maltés”) de 1941, dirigida por John Houston e interpretada por el inigualable Humphrey Bogart, al final de la película le preguntan a Sam Spade (Humphrey Bogart) de qué está hecho el misterioso halcón, y él responde “del material con que se forjan los sueños” que bien podría inspirarse en los versos de “The Tempest”, acto 4, escena 1, “we are such stuff as dreams are made on”.

Urano y sus shakesperianos satélites

El año 1851, William Lassell, cervecero de Liverpool metido a astrónomo, descubrió dos de los satélites de Urano y los bautizó como Ariel y Umbriel. Fue él quien inició la tradición de bautizar a los satélites de Urano con nombres de varias obras de Shakespeare y del poeta Alexander Pope.

Tanto Ariel como Umbriel son dos espíritus del poema de Alexander Pope “The Rape of the Lock” y Ariel también aparece en la obra “The Tempest” (La Tempestad) de William Shakespeare.

Urano fotografiado por el Voyager 2 (NASA) en 1986

Más tarde se descubrieron otros tres de los llamados satélites mayores de Urano, Oberón (rey de las hadas en la mitología celta y personaje de “A Midsummer Night’s Dream”), Titania (reina de las hadas y también personaje de “A Midsummer Night’s Dream”) y Miranda (hija de Próspero, duque de Milán, en la obra “The Tempest”). Así pues, cuatro de los cinco nombres con que se bautizó a los satélites de Urano están relacionados con la obra del bardo inglés, a diferencia de los nombres dados al resto de satélites y planetas del Sistema Solar que fueron mayoritariamente bautizados con nombres de la mitología griega y romana.

A parte de estos cinco satélites mayores, Urano cuenta con otros veintidós satélites menores que llevan otros tantos nombres shakesperianos, Julieta, Calibán, Desdémona, Puck, Ofelia, Próspero, Cordelia etc…

Miranda, el Voyager 2 y la roca de Verona

En el año 1986 la sonda Voyager 2 visitó Urano y pudo pasar cerca de su satélite Miranda (480 kilómetros de diámetro, la distancia entre Barcelona y Logroño y descubierto por Kuiper en 1948). Los científicos que aguardaban ansiosos las fotos de Miranda esperaban otro satélite lleno de cráteres como otros que abundan en el Sistema Solar. Pero como cantaba Rubén Blades en “Pedro Navaja”, la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, así fue, Miranda sorprendió agradablemente por su geología. Tenía una parte con varios cráteres mientras el resto estaba “pavimentada” por cordilleras y surcos concentrados en unas zonas que bautizaron como “coronas”, de formas ovoides o cuadrangulares que a mi me recuerdan coladas de lava. Y qué nombres les pusieron? Arden corona (nombre del bosque en “As you like it”), Elsinore corona (castillo de Hamlet) e Inverness corona (castillo de Macbeth).

Miranda, satélite de Urano fotografiado por el Voyager 2 (NASA)

Y aquí quería llegar, una de estas extrañas formaciones de Miranda es la Roca de Verona, o Verona Rupes en su nombre oficial, (Verona? sí, la ciudad italiana en donde transcurre el drama “Romeo and Juliet”, otra vez Shakespeare!), un majestuoso acantilado de una altura de entre 10 y 20 kilómetros, el acantilado más alto conocido hasta ahora del Sistema Solar. Cómo se pudo originar este fenomenal acantilado es todavía un misterio.

El acantilado Verona Rupes, Miranda. Foto: Voyager 2 (NASA)

Verona Rupes fue APOD el 4 de abril de 2011 y en  ella se conjeturaba que si nos lanzáramos desde Verona Rupes tardaríamos unos doce minutos en llegar al suelo a una velocidad de “sólo” 200 kilómetros por hora debido a la baja gravedad de Miranda (125 veces menor que la terrestre),  y que con una buena protección de airbags se podría sobrevivir.

Más que saltar desde su punto más alto, no soy amante de según qué emociones fuertes, me gustaría estar en su base y mirar hacia arriba, a mi me recuerdan un poco los blancos acantilados de Dover, o desde su punto más alto observar las vistas de Miranda y su extraña geología mientras voy declamando “The Tempest” de William Shakespeare:

“Our revels now are ended. These our actors,
As I foretold you, were all spirits and
Are melted into air, into thin air;
And—like the baseless fabric of this vision —
The cloud-capped towers, the gorgeous palaces,
The solemn temples, the great globe itself,
Yea, all which it inherit, shall dissolve,
And like this insubstantial pageant faded,
Leave not a rack behind. We are such stuff
As dreams are made on, and our little life
Is rounded with a sleep. …”2

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1 Estamos tejidos
de idéntica tela que los sueños, y nuestra corta vida
se cierra con un sueño.
Traducción de Luis Astrana Marín

2 Nuestros divertimentos han dado fin. Esos actores,
como había prevenido, eran espíritus todos y
se han disipado en el aire, en el seno del aire impalpable;
y a semejanza del edificio sin base de esta visión,
las altas torres, cuyas crestas tocan las nubes, los suntuosos palacios,
los solemnes templos, hasta el inmenso globo,
sí, y cuanto en él descansa, se disolverá,
y lo mismo que la diversión insustancial que acaba de desaparecer,
no quedará rastro de ello. Estamos tejidos
de idéntica tela que los sueños, y nuestra corta vida
se cierra con un sueño.
Traducción de Luis Astrana Marín

Fuentes:

1- Varias entradas de la wikipedia

2 – Entrada “Miranda’s warning” del blog stereomoons.blogspot.com

3 – Dos páginas web con la obra completa de Shakespeare: shakespeare.mit.edu y shakespeare-literature.com

Y ya para terminar los habituales minutos musicales, esta vez con Rubén Blades y su “Pedro Navaja”, no es Shakespeare pero, ay!, qué versos!, como este: “con el tumbao que tienen los guapos al caminar”

3 Respuestas a “Paisajes extraterrestres (III): la roca de Verona

  1. Pingback: Enlaces yuriesféricos del 23/11/2011 | La Yuriesfera

  2. Interessantíssima entrada, sí senyor!
    A mi que tampoc em busquin per a tirar-me des de Verona Rupes; amb el vertígen que tinc! :-)
    Salut!

    • Jo també sóc del club dels del vertigen i no em veuran mai fent grans exhibicions des de les altures, però ay!, com atreu l’abisme!!!!

      Gràcies per comentar. Salut!

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