Archivo mensual: octubre 2011

Los Intrusos (III): galaxias raras

En esta tercera entrega cambiamos de tercio y nos vamos a estructuras mucho más grandes, las galaxias. Las galaxias son enormes islas de estrellas, planetas, agujeros negros y demás bestiario, inmersas en el vasto océano cósmico.

De las que se infiltraron en la “Noche estrellada” solo una diríamos que es típica, que tiene forma de galaxia, vamos, una espiral de tomo y lomo!

El resto de galaxias infiltradas son un poco raras, extrañas o atípicas, que no bizarras. Inciso: últimamente se ha puesto de moda en internet usar el adjetivo “bizarro” como “raro”. Según el diccionario de la RAE bizarro significa valiente o generoso, lúcido, espléndido. Acudo por si las moscas al Diccionario Panhispánico de Dudas y me suelta lo siguiente:

bizarro -rra. En español significa ‘valiente, esforzado’: «Llega el capitán Andrés Cuevas, un bizarro combatiente al mando de un pelotón» (Matos Noche [Cuba 2002]); y ‘lucido, airoso’: «Vuestra juventud reverdecerá más bizarra y galana que nunca» (Luján Espejos [Esp. 1991]). Debe evitarse su empleo con el sentido de ‘raro o extravagante’, calco semántico censurable del francés o del inglés bizarre: «Es un nombre bizarro. No cuando se ha nacido en Sídney y se es australiana» (Leyva Piñata [Méx. 1984]). Tampoco debe emplearse bizarría con el sentido de ‘rareza o extravagancia’. (La negrita es mía).

Queda claro? Pues a ver si lo aplicamos. Cierro inciso.

 Y donde estaban infiltradas las galaxias? Aquí:

Galaxias infiltradas

 Galaxia del Remolino o M51:

Galaxia del Remolino o M51. (Foto: Adam Block, Mt. Lemmon SkyCenter, U. Arizona)

Empecemos por la galaxia del Remolino, una típica galaxia espiral. Las formas que toman las galaxias se pueden dividir básicamente en tres: elípticas, espirales e irregulares, y dentro de cada categoría hay muchas subdivisiones, como las espirales barradas que es la forma que tiene nuestra Vía Láctea.

La  del Remolino se encuentra a unos “cercanos” 23 millones de años luz y se puede observar en sus brazos unos puntos rosados que es donde están naciendo nuevas estrellas. Fue descubierta un 13 de octubre de 1773 por Charles Messier (recordad que M51 significa el objeto 51 del catálogo de Charles Messier de objetos-parecidos-a-cometas-que-no-son-cometas).

Núcleo de la galaxia NGC 4261:

Núcleo de la galaxia NGC 4261. Foto: Telescopio Hubble

En esta fotografía del telescopio Hubble bien podría ser cualquier cosa pero, según explican en su web, corresponde a un disco gigantesco de gas y polvo que “alimenta” a un hipotético agujero negro ubicado en el centro de la galaxia NGC 4261.

Galaxia del Sombrero o M104:

Galaxia del Sombrero o M104. Foto: telescopio Spitzer

Descubierta en marzo de 1767 por Pierre Mecháin y más tarde en 1784 por William Herschel, las dos observaciones fueron relacionadas años más tarde por posteriores astrónomos y se llegó a la conclusión de que era la misma galaxia. Fue bautizada con la palabra sombrero por su parecido a un sombrero mexicano e incluso en inglés respetan la palabra en castellano. En esta foto tomada por el telescopio Spitzer en la banda del infrarrojo, invisible al ojo humano, se puede observar perfectamente su polvoriento anillo reluciendo en rojo y el centro galáctico, donde mora un leviatán de los agujeros negros con sus mil millones de masas solares.

Galaxia de la Rueda de Carro:

Galaxia de la Rueda de Carro. Foto: Telescopio Hubble

Esta extraña galaxia con forma de ostra con una perla, al ser descubierta por Fritz Zwicky en 1941, dijo que era una de las estructuras más complicadas esperando a ser explicada. No le faltaba razón. Pero como a todo cerdo le llega su San Martín, a toda galaxia rara le llega su explicación. Según la teoría más aceptada, doscientos millones de años atrás, una galaxia atravesó por el medio a otra provocando una onda de choque similar a cuando lanzamos una piedra contra la arena. Dicha onda se llevó por delante gas y polvo creando más tarde estrellas alrededor del centro, la llanta de la rueda, mientras el centro galáctico quedó indemne.

Galaxias Antennae (NGC 4038, NGC 4039):

Las galaxias Antennae en plena colisión. Foto: Telescopio Hubble

Si en la galaxia de la Rueda de Carro veíamos el producto del choque de dos galaxias, en esta pillamos in fraganti a dos galaxias en plena colisión. Esta espectacular estampa quizá se dará de aquí a unos cuantos millones de años en el futuro, cuando nuestra Vía Láctea choque con la Galaxia de Andrómeda. Por difícil que parezca es muy poco probable que cuando se dé la colisión ninguna estrella choque con otra, aunque haya muchas, las distancias entre ellas son enormes. Lo que seguro que pasará, como en las Antennae es que se deformen y dejen de ser galaxias elípticas.

Hasta aquí las galaxias escondidas en la “Noche estrellada”, en la próxima entrega nos damos un garbeo por los remanentes de supernova.

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Un pequeño gran salto

“Este es un pequeño paso para un hombre, y un gran salto para la humanidad”
Neil Armstrong al pisar la Luna  

Desde que el último Homo sapiens holló la Luna, Eugene Andrew Cernan comandando la última misión Apolo, la 17, nadie ha vuelto a la Luna. Fue un 11 de diciembre de 1972.

Eugene Andrew Cernan (nacido en 1934)

Eso sí, cada uno tiene sus particulares lunas, o retos, o desafíos, que tras ardua lucha se consiguen o no. Yo el sábado pasado pisé una de mis lunas, conseguir, por fin!, agrupar en una sola foto varias de ellas mediante el maldito Photoshop. Lo que me costó: un gran paso para un hombre (un servidor de ustedes), y un insignificante salto para la humanidad!

Como que estoy tan contento de mi alunizaje paso a compartir “mi obra” con vosotros (clicad sobre las fotos para verlas a mayor tamaño):

Izquierda: anillos de Saturno y, “descolgándose”, sus satélites Encelado y Tethys. Derecha: los anillos de Saturno proyectan su sombra en el planeta. Fotos: sonda Cassini (NASA)

Izquierda: la Vía Láctea, una estrella fugaz y una aurora boreal, foto de Tommy Eliassen. Derecha: Nebulosa de la Burbuja (NGC7635), foto de Larry Van Vleet (APOD 11/09/2011). Ambos fotógrafos son amateurs.

Lo sé, mi “obra” son cuatro fotos agrupadas en dos, miserable, pero como he dicho, fue mi particular “luna”.

En esta foto, que podríamos titularla “El Quinteto de Cassini”, no he toqueteado nada con el Photoshop pero me encanta y os la pongo. De izquierda a derecha, Jano, Pandora, Encelado, Mimas y Rea, todos satélites de Saturno, del cual sólo se ve una parte de sus anillos. La foto, como no, de la maravillosa sonda Cassini.

Y para acabar, de octetos a quintetos, exactamente uno de los movimientos del quinteto para cuerda en mi mayor, opus 11, número 5 de Luigi Boccherini, el famoso Minuetto:

Los Intrusos (II): un nebuloso animalario

Si en la anterior entrada de “Los Intrusos de la Noche Estrellada” hablé de las nebulosas de emisión, hoy… también!

Concretamente de las llamadas nebulosas planetarias, que pese a su nombre no tienen nada que ver con los planetas, se llaman así ya que cuando fueron descubiertas en el siglo XVIII, al observarlas por los telescopios de la época, recordaban a los planetas gaseosos que se conocían entonces (Júpiter y Saturno).

Siguen siendo nebulosas de emisión ya que la estrella central continúa “excitando” al gas circundante y haciendo que éste emita luz. Pero las estrellas que nos deleitan con las nebulosas planetarias son estrellas de masa intermedia (como el Sol) que en la fase final de sus vidas se van hinchando, enfriando y expulsando las capas más externas provocando estos bellos espectáculos de gas, luz y color. Después la estrella queda reducida a una enana blanca, un frío y pequeño cadáver estelar.

Empecemos, no sin antes desvelar donde se escondía nuestro nebuloso animalario:

Las nebulosas planetarias intrusas!

Nebulosa del Búho (mejor de la lechuza) o M97:

Nebulosa de la Lechuza o M97 (Foto: Keith Quattrocchi)

Se encuentra en la conocida constelación de la Osa Mayor y fue descubierta en 1781 por Pierre Mecháin. Debido a sus dos “manchas” oscuras a modo de ojos se la llama nebulosa de la Lechuza (o del Búho).

Nebulosa del Esquimal:

La nebulosa del Esquimal o NGC 2392. Foto: Telescopio Hubble

Descubierta por el gran astrónomo alemán William Herschel (1738-1822), descubridor de Urano, dos de sus satélites, Oberón y Titania, dos lunas de Saturno amén de otros objetos celestes y de la radiación infrarroja, así, como quien no quiere la cosa. Dicha nebulosa se encuentra en la constelación de Géminis. Y el nombre? Está claro, no?

Nebulosa del Ojo de Gato:

Nebulosa del Ojo de Gato (NGC 6543). Foto: composición a partir de observaciones de los telescopios Hubble y Chandra.

Descubierta también por William Herschel en 1786. Su complejísima estructura lleva de cabeza a los astrofísicos y se sospecha que en su centro hay una estrella binaria, dos estrellas que rotan y que provocarían esta complicada y bella estructura. Aún y así no hay pruebas fehacientes de que la estrella sea doble. Se encuentra en la constelación del Dragón. 

Nebulosa de la Hormiga:

Nebulosa de la Hormiga (Mz 3). Foto: Telescopio Hubble

Acabando ya con nuestro nebuloso animalario, aquí tenemos a la nebulosa de la Hormiga, descubierta por el astrofísico Donal H. Menzies (1901-1976) en 1922. Si bien su nombre es muy acertado también se la llama nebulosa del Reloj de Arena.

Como apunte final añadir que nuestro Sol, de aquí a unos cinco mil millones de años, cuando haya acabado todo su combustible, se irá hinchando, engullendo a la Tierra y convirtiéndose en una gigante roja, expulsará sus capas más externas y así dará lugar a una nebulosa planetaria. Tal y como he explicado antes su destino es el de acabar su vida como una enana blanca, rodeada, eso sí, por una bella nebulosa. Y quien sabe, quizá una civilización extraterrestre la observe y la bautice con el nombre de un animal y pasar a formar parte de un nebuloso animalario.

Próxima entrega: galaxias raras.

Los Intrusos (I): bellas nebulosas

Procrastinate
Hace ya más de un año, el 2 de julio de 2010, os hablaba de los 15 años del APOD y de las dos virguerías que hicieron para celebrarlo: una versión de la “Noche estrellada” de Van Gogh con varios intrusos cósmicos infiltrados y la fusión de dos cuadros de Vermeer, “El astrónomo” y “El geógrafo” “pintados” con multitud de fotos del APOD.

Al final de dicha entrada os prometía desvelar quienes eran esos intrusos que poblaban la “Noche estrellada”, y aquí estoy, para desvelar el misterio Sí, lo sé, ha pasado mucho tiempo, pero más vale tarde que nunca. Como dirían los ingleses “I’ve have been procrastinating until now”, es decir, que “he estado procrastinando hasta ahora”, como veo que este verbo no existe en castellano, deciros que “procrastinar” significa “ir posponiendo una tarea para más tarde”, o según dice la RAE “diferir, aplazar” y esto no lo dice la definición, sino yo, “distrayéndose con infinidad de estímulos externos, como pueden ser el vuelo de una mosca o el maldito twitter”

Primera tanda de intrusos: nebulosas de emisión
Tengo especial predilección por las nebulosas de emisión, esos objetos celestes, delicados y gaseosos, que emiten su propia luz excitados por una o varias estrellas que están en su interior. Por esto empiezo con ellas, ahí van las que se infiltraron:

Nebulosas de emisión infiltradas!

Para admirar mejor su belleza os adjunto una foto de cada una:

Nebulosa del Cangrejo o M1:
Esta nebulosa es el resultado de la explosión de supernova de una estrella muy masiva que aconteció en el año 1054 dC y que fue observada por astrónomos chinos de la época. Como resultado quedó esta magnífica nebulosa y en su centro el resto moribundo de la estrella que explotó, un púlsar (tanto la supernova de 1054 como el descubrimiento de los púlsar merecen sendas entradas, y en un futuro, si no procrastino demasiado, prometo hablar de ellas).

M1 o la nebulosa del Cangrejo (Foto: Hubble)

Nebulosa de la Roseta:
En esta nebulosa el cúmulo de estrellas jóvenes y azuladas del centro hacen refulgir al gas circundante en un tono rosado. No hay que ser un prodigio mental para deducir el porqué de su nombre.

Nebulosa de la Roseta (Foto: Caltech/Observatorio Palomar)

Nebulosa de la Roseta (Foto: Caltech/Observatorio Palomar)

Nebulosa del Yelmo de Thor:
Y para ir finiquitando ya la entrada y los primeros intrusos, una soberbia foto de Robert Gendler de la nebulosa del Yelmo de Thor. A pesar de su delicado y bello aspecto esta nebulosa, o mejor dicho, burbuja, alberga en su interior una gigantesca y muy caliente estrella a punto de estallar, dándole al gas circundante esta forma esférica como consecuencia del violento viento estelar.

Nebulosa del Yelmo de Thor (Foto: Robert Gendler)

En la próxima entrada más intrusos, concretamente las nebulosas planetarias.

Actualizo y rectifico: gracias a mi amiga Betti, reina de las palabras, por hacerme ver que el verbo “procrastinar” existe. El que no existe es procrastRinar, que burro de mí busqué en el diccionario de la RAE y obviamente no salía! Tachado y corregido está!