Archivo mensual: noviembre 2011

Paisajes extraterrestres (III): la roca de Verona

We are such stuff
as dreams are made on, and our little life
is rounded with a sleep1

William Shakespeare
“The Tempest”, Acto 4 Escena 1

De Shakespeare a Humphrey Bogart

De Shakespeare se podría decir lo mismo que de Bach. Si de éste afirmamos que está su música y el resto es ruido, del dramaturgo inglés podemos decir que primero está él y el resto son unos juntaletras.

El prestigioso y a la vez provocador crítico literario Harold Bloom considera a Shakespeare el punto culminante de la cadena evolutiva de los escritores, el macho alfa, el Rey Sol, el superpredador de la cadena trófica de los juntaletras, el Faraón de los escritores. Quizá sí, no lo sé.

Pero lo que más me interesa es lo profundamente introducido que está Shakespeare en el día a día de los humanos, muchas veces sin darnos cuenta. Quien no ha usado (o adaptado a su manera) el archiconocido “to be or not to be” (ser o no ser) de “Hamlet”? O quien no ha gritado lleno de furia cuando intentas apuntar algo que te dicen por teléfono y todos los bolis que tienes a mano no funcionan, “un boli, un boli, mi reino por un boli!!!!”, derivado del shakesperiano “a horse, a horse, my kingdom for a horse” de “Richard III”?

Supuesto retrato de Shakespeare, el famoso "Chandos portrait", atribuido a John Taylor. National Portrait Gallery, Londres.

Más ejemplos? Ahí voy, varios títulos de las novelas de Javier Marías provienen de versos de Shakespeare. Su libro “Corazón tan blanco” viene de un verso de “Macbeth”, acto 2, escena 2, “to wear a heart so white”. Otro de sus libros, “Mañana en la batalla piensa en mí” proviene de “Richard III”, acto 5, escena 3, “tomorrow in the battle think on me”. También el libro “Todas las almas” se titula como el verso de una poco conocida obra de Shakespeare, “Measure for measure”, acto 2, escena 2, “why, all of the souls that were were forfeit once”. Mas otro libro de Marías, “Negra espalda del tiempo”, viene de un verso shakesperiano, pero no he conseguido averiguar de qué obra.

Otro de los titanes de la literatura mundial, William Faulkner, tituló su obra más conocida “The sound and the fury” (“El ruido y la furia”) “birlando” un verso de la obra “Macbeth”, acto 5, escena 5, “It is a tale told by and idiot, full of sound and fury”.

Más, el libro de Jon Krakauer “Into thin air” (“Mal de altura”, editorial Desnivel), sobre una expedición comercial al Everest que acabó en tragedia, no estoy seguro pero su título podría provenir de los versos de “The Tempest”, acto 4, escena 1, “As I foretold you, were all spirits and are melted into air, into thin air”.

Un jovencísimo Humphrey Bogart sostiene el halcón maltés

Para ir acabando con la diatriba shakesperiana, un último ejemplo del mundo del cine. En la película “The maltese falcon” (“El halcón maltés”) de 1941, dirigida por John Houston e interpretada por el inigualable Humphrey Bogart, al final de la película le preguntan a Sam Spade (Humphrey Bogart) de qué está hecho el misterioso halcón, y él responde “del material con que se forjan los sueños” que bien podría inspirarse en los versos de “The Tempest”, acto 4, escena 1, “we are such stuff as dreams are made on”.

Urano y sus shakesperianos satélites

El año 1851, William Lassell, cervecero de Liverpool metido a astrónomo, descubrió dos de los satélites de Urano y los bautizó como Ariel y Umbriel. Fue él quien inició la tradición de bautizar a los satélites de Urano con nombres de varias obras de Shakespeare y del poeta Alexander Pope.

Tanto Ariel como Umbriel son dos espíritus del poema de Alexander Pope “The Rape of the Lock” y Ariel también aparece en la obra “The Tempest” (La Tempestad) de William Shakespeare.

Urano fotografiado por el Voyager 2 (NASA) en 1986

Más tarde se descubrieron otros tres de los llamados satélites mayores de Urano, Oberón (rey de las hadas en la mitología celta y personaje de “A Midsummer Night’s Dream”), Titania (reina de las hadas y también personaje de “A Midsummer Night’s Dream”) y Miranda (hija de Próspero, duque de Milán, en la obra “The Tempest”). Así pues, cuatro de los cinco nombres con que se bautizó a los satélites de Urano están relacionados con la obra del bardo inglés, a diferencia de los nombres dados al resto de satélites y planetas del Sistema Solar que fueron mayoritariamente bautizados con nombres de la mitología griega y romana.

A parte de estos cinco satélites mayores, Urano cuenta con otros veintidós satélites menores que llevan otros tantos nombres shakesperianos, Julieta, Calibán, Desdémona, Puck, Ofelia, Próspero, Cordelia etc…

Miranda, el Voyager 2 y la roca de Verona

En el año 1986 la sonda Voyager 2 visitó Urano y pudo pasar cerca de su satélite Miranda (480 kilómetros de diámetro, la distancia entre Barcelona y Logroño y descubierto por Kuiper en 1948). Los científicos que aguardaban ansiosos las fotos de Miranda esperaban otro satélite lleno de cráteres como otros que abundan en el Sistema Solar. Pero como cantaba Rubén Blades en “Pedro Navaja”, la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, así fue, Miranda sorprendió agradablemente por su geología. Tenía una parte con varios cráteres mientras el resto estaba “pavimentada” por cordilleras y surcos concentrados en unas zonas que bautizaron como “coronas”, de formas ovoides o cuadrangulares que a mi me recuerdan coladas de lava. Y qué nombres les pusieron? Arden corona (nombre del bosque en “As you like it”), Elsinore corona (castillo de Hamlet) e Inverness corona (castillo de Macbeth).

Miranda, satélite de Urano fotografiado por el Voyager 2 (NASA)

Y aquí quería llegar, una de estas extrañas formaciones de Miranda es la Roca de Verona, o Verona Rupes en su nombre oficial, (Verona? sí, la ciudad italiana en donde transcurre el drama “Romeo and Juliet”, otra vez Shakespeare!), un majestuoso acantilado de una altura de entre 10 y 20 kilómetros, el acantilado más alto conocido hasta ahora del Sistema Solar. Cómo se pudo originar este fenomenal acantilado es todavía un misterio.

El acantilado Verona Rupes, Miranda. Foto: Voyager 2 (NASA)

Verona Rupes fue APOD el 4 de abril de 2011 y en  ella se conjeturaba que si nos lanzáramos desde Verona Rupes tardaríamos unos doce minutos en llegar al suelo a una velocidad de “sólo” 200 kilómetros por hora debido a la baja gravedad de Miranda (125 veces menor que la terrestre),  y que con una buena protección de airbags se podría sobrevivir.

Más que saltar desde su punto más alto, no soy amante de según qué emociones fuertes, me gustaría estar en su base y mirar hacia arriba, a mi me recuerdan un poco los blancos acantilados de Dover, o desde su punto más alto observar las vistas de Miranda y su extraña geología mientras voy declamando “The Tempest” de William Shakespeare:

“Our revels now are ended. These our actors,
As I foretold you, were all spirits and
Are melted into air, into thin air;
And—like the baseless fabric of this vision —
The cloud-capped towers, the gorgeous palaces,
The solemn temples, the great globe itself,
Yea, all which it inherit, shall dissolve,
And like this insubstantial pageant faded,
Leave not a rack behind. We are such stuff
As dreams are made on, and our little life
Is rounded with a sleep. …”2

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1 Estamos tejidos
de idéntica tela que los sueños, y nuestra corta vida
se cierra con un sueño.
Traducción de Luis Astrana Marín

2 Nuestros divertimentos han dado fin. Esos actores,
como había prevenido, eran espíritus todos y
se han disipado en el aire, en el seno del aire impalpable;
y a semejanza del edificio sin base de esta visión,
las altas torres, cuyas crestas tocan las nubes, los suntuosos palacios,
los solemnes templos, hasta el inmenso globo,
sí, y cuanto en él descansa, se disolverá,
y lo mismo que la diversión insustancial que acaba de desaparecer,
no quedará rastro de ello. Estamos tejidos
de idéntica tela que los sueños, y nuestra corta vida
se cierra con un sueño.
Traducción de Luis Astrana Marín

Fuentes:

1- Varias entradas de la wikipedia

2 – Entrada “Miranda’s warning” del blog stereomoons.blogspot.com

3 – Dos páginas web con la obra completa de Shakespeare: shakespeare.mit.edu y shakespeare-literature.com

Y ya para terminar los habituales minutos musicales, esta vez con Rubén Blades y su “Pedro Navaja”, no es Shakespeare pero, ay!, qué versos!, como este: “con el tumbao que tienen los guapos al caminar”

Los Intrusos (y V): cometas, brujas, pilares, lunas y cruces

Hoy finalizamos ya el repaso a los intrusos de la “Noche Estrellada” de Van Gogh. Y para finalizar un cajón de sastre donde cabe de todo, dos cometas, una nebulosa de reflexión, una zona concreta de una nebulosa de emisión, una luna eclipsada y una lente gravitacional. Casi nada!

Un poco de todo para finalizar

Dos cometas

El final del siglo XX fue una gran época para observar cometas (muy brillantes) en el cielo. En 1996 el cometa Yakutake y en 1997 el Hale-Bopp surcaron los cielos en su órbita alrededor del Sol. El primero fue descubierto por el astrónomo aficionado japonés Yuji Hyakutake un 30 de enero de 1996, mientras que el segundo fue co-descubierto por dos astrónomos amateurs estadounidenses, Alan Hale y Thomas Bopp. Los cometas no son más que gigantescas bolas de hielo sucio que de vez en cuando se lanzan a la aventura en el Sistema Solar interior desde su destierro en el cinturón de Kuiper o la muy lejana nube de Oort. El cinturón de Kuiper se encuentra a una distancia de unas 50 Unidades Astronómicas (1 UA=distancia Sol-Tierra), mientras que la nube de Ooort se va hasta las 50.000 UA, para entendernos, si el Sol y la Tierra se encontraran a 1 centímetro de distancia el cinturón de Kuiper, con Plutón como su más conocido miembro, la encontraríamos a 50 centímetros, mientras que la nube de Oort estaría a medio kilómetro del Sol.

He aquí las fotos de los que probablemente hayan sido los más brillantes y espectaculares cometas del siglo XX.

Cometa Hyakutake. Foto: Zach Zubenel

Cometa Hale-Bopp. Foto: Jerry Lodriguss

Una bruja y su nebulosa

Sutilmente engarzada en la “Noche Estrellada” encontramos una nebulosa de reflexión, la Nebulosa de la Cabeza de Bruja. Este tipo de nebulosas reflejan la luz de las estrellas que tienen cerca, a diferencia de las de emisión, que emiten su propia luz. En este caso refleja la luz de Rigel, la sexta estrella (sin contar el Sol) más brillante del cielo, una supergigante azul con un diámetro 73 veces el del Sol. Salta a la vista el porqué de llamarla Cabeza de Bruja, en ella se intuye muy bien la nariz ganchuda, la boca abierta y la barbilla prominente típico de las brujas malas de los cuentos infantiles.

La nebulosa de la Cabeza de Bruja (IC 2118) y Rigel iluminándola. Foto: Telescopio Hubble.

Eclipse lunar

En el cuadro original de Van Gogh podemos observar una Luna en cuarto menguante. En “Los Intrusos” Robbie Warner, su autor, nos embosca detrás de la Luna otra Luna pero eclipsada. Eclipsada? Sí, sólo hay que fijarse y comparar con el original el tono rojizo que toma el trozo de Luna que no está cubierta por el cuarto menguante original. Si alguien ha visto un eclipse lunar habrá podido comprobar que la Luna no queda completamente negra y oscura (cosa que pasa en un eclipse solar), sino que queda en una penumbra rojiza, la Luna se ruboriza. Esto es debido a la refracción de los rayos del Sol al pasar por las capas altas de la atmósfera.

Eclipse de Luna total o la Luna ruborizada. Foto: Johannes Schedler.

Los Pilares de la Creación

A pesar del rimbombante nombre que le dieron (un buen nombre siempre vende más) los susodichos pilares no dejan de ser un paritorio estelar de los muchos que abundan en el espacio. Pero esta vez el nombre estaba a la altura de la foto, una espectacular panorámica de unos pilares de gas (hidrógeno) y polvo en el interior de los cuales se están cociendo nuevas estrellas. Situados en la conocida nebulosa del Águila (M16) es una de las más famosas fotos tomadas por el telescopio Hubble. Es muy probable que el Sol surgiera de una estructura parecida a estos Pilares de la Creación.

Los Pilares de la Creación. Foto: Telescopio Hubble.

La Cruz de Einstein

Para acabar nos tenemos que fijar en la punta del campanario del cuadro de Van Gogh donde podemos ver una especie de cruz, la Cruz de Einstein.

La Cruz de Einstein

Einstein en su Teoría de la Relatividad pronosticó que la luz al pasar cerca de una gran masa (una estrella o una galaxia, por ejemplo) se podía desviar debido al campo gravitatorio que generaba la gran masa. Uno de los efectos que generaba este desvío de la luz al pasar cerca de una enorme masa es lo que se conoce como lente gravitacional.

Y si alineamos perfectamente con la Tierra una galaxia y un lejano cuásar? Pues una lente gravitacional como la copa de un pino. La luz del cuásar al pasar por el centro de la galaxia (la gran masa) con la que está alineado, se “desdobla” en cuatro haces y al llegar a la Tierra vemos cuatro cuásares: la Cruz de Einstein!

Einstein dijo una vez que la música de Mozart “era tan pura, que parecía haber existido en el universo desde siempre, esperando a ser descubierta por su dueño”. No se hable más, Mozart para los habituales minutos musicales, hoy el Segundo Movimiento (Adagio) del Concierto para Clarinete y Orquesta en La Mayor KV 622. Dirige Claudio Abbado y Alessandro Carbonare al clarinete.

Los Intrusos (IV): remanentes de supernova

Las estrellas pueden morir de dos maneras, tranquilamente o explosivamente.

Todo depende del tamaño, el tamaño importa, aquí sí!

Tal y como expliqué en la primera entrega de “Los intrusos de la Noche Estrellada”, si eres una estrella modesta (como nuestro Sol) morirás plácidamente, irás hinchándote, te convertirás en una gigante roja, expulsarás finalmente tus capas exteriores formando una nebulosa planetaria y acabarás siendo una enana blanca.

Por contra, si eres una estrella con una gran masa tu final será apoteósico con una explosión colosal y un aumento de brillo que durará de días a meses: serás una supernova. Tu destino será convertirte en una estrella de neutrones, un púlsar o un agujero negro. Eso sí, a su alrededor se formará, como no, una estupenda nebulosa.

Y dónde se escondían los remanentes de supernova?

Remanentes de supernova

Remanente de la supernova 1987A:

La supernova SN1987A fue descubierta por Ian Shelton en el año 1987, de ahí su nombre, SN por supernova, 1987 por el año de su descubrimiento y la letra A por ser la primera supernova descubierta en ese año. Fue incluso posible verla a simple vista ya que llegó a una magnitud de +3 (las estrellas más débiles visibles a simple vista son de magnitud +6). Fue la primera supernova visible a simple vista desde la supernova de Kepler en el año 1604. La estrella que explotó no se encontraba en la Vía Láctea sino en una galaxia satélite de ésta, la Gran Nube de Magallanes visible solo en las noches del Hemisferio Sur. Desde el Norte no la pudimos ver. Lástima!

En la “Noche estrellada” hay dos fotos distintas de la estructura que formó la supernova en cuestión tomadas a diferente longitud de onda veinte años después de la explosión. Por desgracia sólo he podido encontrar una foto de las dos, aquí os la dejo:

Remanente de la supernova 1987A. Foto: Telescopio Hubble (NASA)

Nebulosa del Cangrejo (M1):

Aquí encontramos una vieja conocida ya que en la segunda entrega de “Los Intrusos” os hablé de ella, la nebulosa del Cangrejo. Entonces la clasifiqué como nebulosa de emisión, que lo es, pero esta nebulosa se creó a raíz de la explosión de una estrella (supernova) en el año 1054 dC, una no excluye a la otra.

M1 o la nebulosa del Cangrejo: remanente de supernova y nebulosa de emisión (Foto: Hubble)

Y hasta aquí la cuarta entrega, en la siguiente y última ya: cometas, lunas eclipsadas, pilares de la creación, nebulosas, brujas e incluso una cruz.