La vida abismal de los xenofioforeos

“Cuando miras largo tiempo a un abismo,
el abismo también mira dentro de ti”
Friedrich Nietzsche (1844-1900)

Cuántos Homo sapiens han pisado la Luna? Doce: Neil Armstrong, “Buzz” Aldrin, Charles Conrad, Alan Bean (sí, Mr. Bean llegó a la Luna… no he podido resistirme…), Alan Shepard, Edgar Mitchell, David Scott, James Irwin, John Young, Charles Duke, Eugene Cernan y Harrison Schmitt.

Cuántos Homo sapiens han hollado la cima del Everest? Unos 3.200: Edmund Hillary, Tenzing Norgay y otros tres mil y pico más, entre ellos Erik Weihenmayer (EEUU), la primera persona ciega en hacer cima en 2001, Junko Tabei (Japón), primera mujer (1975), Dale Abenojar, primer filipino en lograr cima (2006) o Jordan Romero (EEUU) que con 13 años 10 meses y 10 días, en 2010, es hasta el momento el más joven en hollar el Everest. No tengo noticia de que ningún perro haya subido al Everest, pero tiempo al tiempo.

Tenzing Norgay en la cima del Everest por primera vez (29 de mayo de 1953). Foto: Edmund Hillary

Cuántos Homo sapiens han llegado a la sima más profunda de los océanos terrestres? Dos (sólo dos?!?!), Jacques Piccard (Suiza) y Don Walsh (EEUU) allí por el lejano 23 de enero de 1960 a bordo del batiscafo Trieste cuando viajaron a casi 11 kilómetros de la superfície del mar en la sima Challenger situada en la fosa de las Marianas (Océano Pacífico).

Tal y como anuncié en la primera entrada del año el cambio de rumbo nos lleva de las profundidades del cosmos a la profundidades marinas, del hostil (y maravilloso) espacio exterior al hostil fondo de los océanos.

Y porqué al fondo de los océanos? Para contaros cómo se gesta una entrada del Espolón e ilustraros acerca de los xenofioforeos! Xenoqué?

XE-NO-FIO-FO-RE-OS

Twitter y los xenofioforeos

Ramoneando estas vacaciones navideñas por twitter, me topé con un tweet en @earthskyscience en donde enlazaban con un vídeo de la National Geographic Society y la Scripps Institution of Oceanography. El vídeo, de apenas 45 segundos, fue grabado a unos diez mil metros de profundidad en la sima Sirena (fosa de las Marianas) y en él se ven unos organismos llamados “xenophyophores” (y una medusa chupando cámara): uno nunca sabe lo que se puede encontrar en la jungla de twitter!

Al toparme con los “xenophyophores” saltaron las alarmas! Y qué co** serán los “xenophyophores”? Al acto me enamoré de ellos y tuiteé lo siguiente: “Mis nuevos ídolos, los xenofioforeos, o cómo vivir a más de 10.000 metros de profundidad”. He aquí la primera fase de la creación de una entrada del blog, encontrarse con algo que te haga saltar las alarmas (o enamorarte) con lo que ilustrar (o torturar) a los entusiastas (o sufridos) lectores.

A partir de aquí empieza la segunda fase, deambular por internet investigando sobre el tema escogido, copiar-pegar los enlaces correspondientes, leer y empezar a agitar les redes neuronales de la memoria a largo plazo para intentar recordar algo relacionado, mucho o poco, con el tema en cuestión y meterle chicha a la entrada.

No necesité agitarlas mucho ya que rápidamente me vino a la memoria la aventura del batiscafo Trieste en la sima Challenger, menuda cosa para retener en la memoria diréis, efectivamente, cada cerebro tiene sus cositas y el mío retiene nombres con una facilidad pasmosa. Pero hay más, inmediatamente recordé que uno de los dos tripulantes del Trieste se apellidaba Piccard ya que su nieto, Bertrand Piccard, en 1999, junto a Brian Jones fueron los primeros en dar la vuelta al mundo en globo. De tal palo tal astilla.

Con la primera y segunda fase superadas paso a la tercera fase, la de maceración o fermentación, como se prefiera. Una vez leído e investigado hay que darle forma a todo lo engullido y formarse un esquema mental de como trasladarlo todo al papel (o la pantalla). Esta fase puede durar días y mientras uno va realizando las tareas diarias de piloto automático, cocinar, andar, ir en metro, ir a comprar, etc… voy dándole vueltas al asunto e incluso lo consulto con la almohada, no hay nada como ir cayendo en un profundo sueño pensando en estrellas de neutrones o calamares colosales, muy saludable y recomendable!

Una vez todo bien macerado ya sólo me queda sumergirme en el abismo de la cuarta fase, la escritura, esta vez acerca de abismos, simas, fosas, batiscafos y xenofioforeos. Tengo que reconocer que esta fase es la más difícil, o la que me cuesta más, normalmente puede durar días, semanas o incluso meses. No sé muy bien el porque pero hay veces que de una sentada escribo una entrada y otras veces puedo pasarme días intentando enlazar dos frases sin éxito. Pues bien, entremos en materia.

Globos y batiscafos: de la estratosfera al abismo

“La exploración es el deporte del científico”
Auguste Piccard (1884-1962)

La família Piccard era, y es, una familia inquieta y emprendedora. Auguste Piccard estudió física y se interesó por los globos aerostáticos para poder estudiar las capas altas de la atmósfera y de paso los rayos cósmicos. En 1931, junto a su asistente Paul Kipfer subió hasta los 15.785 metros en un globo aerostático y en 1932, esta vez junto a Max Cosyns, batió su propio récord llegando a los 16.200 metros donde pudieron contemplar la curvatura de la Tierra. Más tarde se dio cuenta de que la cabina presurizada con la que había subido a la estratosfera se podía usar para la exploración de los océanos, y a eso se puso junto a su hijo Jacques Piccard después de la II Guerra Mundial. De su inventiva surgió el batiscafo, qué gran palabra: del griego βαθύ, profundo y σκάφος, barco: “barcoprofundo”!

Auguste Piccard

Desarrollado y probado con éxito el batiscafo Trieste, la marina de los EEUU se interesó en él para su posible uso en rescate y salvamento submarino. Piccard hijo fue contratado como asesor y tras varias pruebas que impresionaron la marina quisieron comprobar si podía llegar al Fondo del Océano, la sima Challenger, que toma su nombre del barco británico HMS Challenger que la descubrió en 1875.

El batiscafo Trieste. En la esfera inferior es donde sus dos ocupantes bajaron al abismo, el resto era depósito de lastre.

El 23 de enero de 1960, el teniente Don Walsh y Jacques Piccard se embutieron en el pequeño habitáculo del Trieste y pusieron rumbo a lo desconocido. Tras un descenso de casi cinco horas, no sin incidentes, el cristal de uno de los ojos de buey se rajó, pero aguantó, llegaron al Fondo del Océano a unos 10.900 metros de profundidad. Viendo que uno de los cristales se había rajado no se demoraron mucho, unos veinte minutos, y tras ver que había vida en la sima más profunda, un pez plano y una gamba, soltaron lastre y pusieron rumbo a la superfície a la que llegaron sin novedad y tras tres horas y cuarto de ascenso.

Como la misión no era científica no se tomaron fotos ni el Trieste llevaba ningún aparato científico, solo querían comprobar su resistencia, llegó a soportar 1.100 veces la presión que hay en la orilla del mar, y a fe que lo comprobaron!  

J. Piccard (incorporado) y D. Walsh embutidos en el habitáculo del Trieste.

Mientras esto ocurría, Hergé, el dibujante de las aventuras de Tintin, se inspiró en Piccard padre para crear al personaje del Profesor Tornasol. Y como ya he contado, el nieto de Auguste e hijo de Jacques, Bertrand Piccard, en 1999 fue el primero en dar la vuelta al mundo en globo sin escalas tardando 19 días 21 horas y 47 minutos. Menuda familia, de la estratosfera a los abismos oceánicos pasando por el cómic sin despeinarse!

Xenofioforeos en el abismo

El verano pasado la Scripps Institution of Oceanography (SIO) junto a la National Geographic Society (NGS) se fueron a la fosa de las Marianas a probar varios juguetitos nuevos que tenían y también, claro, a hacer un poco de ciencia seria. Entre los juguetes a estrenar estaba la “Dropcam” desarrollada por ingenieros de la NGS, una esfera de cristal rellena de focos, cámaras y cebo para atraer a las criaturas del abismo parecida a una bola de discoteca y capaz de resistir más de tres toneladas por centímetro cuadrado de presión. Su  funcionamiento es insultantemente sencillo, se la suelta en el mar y se graba, así sin más. En uno de sus viajes al abismo llamado Sirena la Dropcam tocó fondo a 10.641 metros y oh sorpresa, o no tanta, encontraron varios ejemplares de xenofioforeos e incluso una medusa que nadaba por allí.  Nunca antes se habían grabado xenofioforeos a tanta profundidad, el anterior récord estaba en 7.500 metros en la fosa de las Nuevas Hébridas, e incluso la medusa que aparece también ostenta el récord en profundidad entre los de su grupo.

Dos ingenieros de la NGS se preparan para lanzar la Dropcam, de pie Graham Wilhelm y tumbado Eric Berkenpas. Foto: Shelbi Randenburg

Vale, muy bien, estupendo, pero qué co… narices son los xenofioforeos?!?!?

Los xenofioforeos son protistas. No me jo…, paciencia, y qué son los protistas?

Los protistas son un grupo de seres vivos creado artificialmente para englobar  organismos que no son ni plantas, ni animales ni hongos. Definir un grupo por su no presencia en otro es un tanto artificial pero es lo que hay. La única característica que comparten los protistas es que son eucariotas, es decir, sus células tienen núcleo que es donde se encierra el material genético. Para el resto de características cada uno es de su madre: tenemos desde algas unicelulares microscópicas como las diatomeas a algas multicelulares que llegan a los 80 metros de longitud, el kelp, pertenecientes a las algas marrones (feófitos), tenemos desde esporozoos como el Plasmodium, parásito que provoca la malaria, hasta los euglenozoos como el Trypanosoma brucei que provoca la enfermedad del sueño que transmite la mosca tse-tse. Los hay que tienen mitocondrias (como nuestras células y las de todos los animales y los hongos) y los hay que tienen cloroplastos, es decir, que son fotosintéticos como las plantas. Como resumen podría decir que los protistas son un grupo polifilético, es decir, que no tienen un ancestro común como las plantas, los animales o los hongos.

Un "bosque" de kelp

Y nuestros amigos donde encajan? Me gusta que me hagáis esta pregunta ya que tras volverme (casi) loco destripando páginas web para saber exactamente donde clasifican a los xenos (permitidme esta familiaridad y así abrevio el nombre), creo, y sólo creo, que he logrado ver la luz. Finalmente me he quedado con la clasificación que he encontrado en la Encyclopedia of Life y en el WoRMS (World Register of Marine Species) en donde los clasifican dentro del filo de los foraminíferos, nosotros los humanos estamos dentro del filo de los cordados, en el subfilo vertebrados y en la clase mamíferos y como éstos, los xenos forman una clase, la de los xenophyophorea.

Varias especies de xenofioforeos. Fotos: Lisa Levin y David Checkley

Los foraminíferos son seres unicelulares, microscópicos (la mayoría, luego volvemos a esta cuestión) que fabrican una concha calcárea a través de la cual emiten unos pseudópodos, como unos tentáculos, para moverse y capturar su alimento. Viven tanto en agua dulce como salada y habitan tanto en la columna de agua (planctónicos) como en el sedimento (bentónicos).

Foraminíferos en "Kuntsformen der Natur" de Ernst Haeckel.

En cambio nuestros xenos son organismos macroscópicos, los vemos a simple vista, pudiendo llegar a medir hasta veinte centímetros.  Y lo más destacado, al menos para mi, es que siguen siendo unicelulares, hasta nuevo descubrimiento son las células individuales más grandes que se han encontrado entre todos los seres vivos, eso sí, tienen varios núcleos donde se guarda su material genético, por tanto, son eucariotas como nosotros.

Descubiertos en 1889 fueron clasificados como esponjas, luego los reclasificaron como amebas gigantes (protozoos), hasta que recientes análisis genéticos parece que los emparentan con los foraminíferos.

Los xenos habitan los fondos abisales, donde pueden llegar a ser muy abundantes, parece que se alimentan emitiendo pseudópodos como las amebas para envolver su alimento. En su día a día abisal mientras comen van secretando una sustancia gelatinosa que junto a sus excrementos van formando unas estructuras que se proyectan desde el suelo marino, de ahí su nombre que en griego significa “formador de cuerpos exteriores”.

Un xenofioforeo en la fosa de las Galápagos (Ecuador)

Estos “cuerpos exteriores” de los xenos proporcionan un hàbitat a otros organismos, pueden ser huéspedes de organismos comensales (el comensalismo es una relación que mantienen dos organismos, uno se beneficia del otro mientras que este otros ni sale perjudicado ni beneficiado) y se ha podido comprobar como en los fondos marinos en los que hay xenos, la biodiversidad es mas alta respecto las zonas que no hay xenos.

Los xenos son de los pocos grupos que viven exclusivamente a grandes profundidades oceánicas y como no podría ser de otra manera están muy bien adaptados a la vida en aguas frías, en completa oscuridad y a enormes presiones. Su descubrimiento a tanta profundidad abre un nuevo frente en el estudio de la biodiversidad, con posibles aplicaciones en biotecnología y de estudio de las adaptaciones a hábitats tan extremos.

A pesar de vivir en su tranquilo, oscuro y frío abismo los xenos, según estudios recientes, pueden acumular grandes concentraciones de metales pesados como el plomo, el mercurio y hasta el uranio, por lo que parece que son organismos que presentan una gran resistencia a estos metales, muy tóxicos y potencialmente mortales para nosotros.

Parece ser que por desgracia no hay ningún organismo que escape a los tentáculos de la implacable actividad humana en la Tierra, ni viviendo en el abismo, qué lástima!

Minutos musicales:

No había duda respecto a los minutos musicales, “Batiscafo Katiuscas” del grupo mallorquín Antònia Font. Cuántas canciones debe haber que hablen de batiscafos? Pocas o muy pocas y esta es ineludible. Sus cuatro primeros versos no pueden definir mejor la tarea de los batiscafos:

“Batiscafo monoplaça (batiscafo monoplaza)
es teu focus a s’abisme (tu foco en el abismo)
de ses aigües insondables (las aguas insondables)
només tu les averigües” (sólo tú las averiguas)

Fuentes:

– Artículos varios de la wikipedia
– Artículos en la Scripps Institution of Oceanography, earthsky.org, physorg.com.
-Para el tema de los protistas me fue muy útil este artículo.
-Y para desentrañar la clasificación de los xenos, esta pàgina y ésta.

5 Respuestas a “La vida abismal de los xenofioforeos

  1. Uns éssers entranyables, els “xenofioforeos”!

    I déu n’hi do amb la familia Piccard! Només t’ha faltat parlar del cosí Jean Luc (però aquest escrit Picard amb nomes una c), capità de la nau estelar Enterprise! jejeje

    Salut!

    • Oh, el mític Jean Luc Picard! Quins temps els de Star Trek: la nova generació!!! El Data, la Consellera, el Q, el Worf i tota la tropa. Aish, com passa el temps. Tan entranyables com els xenos, ja tens raó ja!
      Salut i gràcies pel comentari!

  2. Pingback: Enlaces yuriesféricos del 22/02/2012 | La Yuriesfera

  3. Pingback: La vida abismal de los xenofioforeos

  4. Me encanto tu “artículo periodístico” por decirlo así, que ligereza la tuya para hablar sobre el tema, lo haces de fácil comprensión, como para un estudiante de escuela, pero para personas con estudios superiores tus explicaciones son obvias, ah! y me dejaste con la duda sobre los protistas, he recurrido a libros y no me hablan nada de artifialmente, muy aparté mis propios estudios; así como los xenofioforeos son criaturas peculiares no son las únicas y ya te vas dando cuenta por que el punto y coma, en fin, saludos

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