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Los Intrusos (II): un nebuloso animalario

Si en la anterior entrada de “Los Intrusos de la Noche Estrellada” hablé de las nebulosas de emisión, hoy… también!

Concretamente de las llamadas nebulosas planetarias, que pese a su nombre no tienen nada que ver con los planetas, se llaman así ya que cuando fueron descubiertas en el siglo XVIII, al observarlas por los telescopios de la época, recordaban a los planetas gaseosos que se conocían entonces (Júpiter y Saturno).

Siguen siendo nebulosas de emisión ya que la estrella central continúa “excitando” al gas circundante y haciendo que éste emita luz. Pero las estrellas que nos deleitan con las nebulosas planetarias son estrellas de masa intermedia (como el Sol) que en la fase final de sus vidas se van hinchando, enfriando y expulsando las capas más externas provocando estos bellos espectáculos de gas, luz y color. Después la estrella queda reducida a una enana blanca, un frío y pequeño cadáver estelar.

Empecemos, no sin antes desvelar donde se escondía nuestro nebuloso animalario:

Las nebulosas planetarias intrusas!

Nebulosa del Búho (mejor de la lechuza) o M97:

Nebulosa de la Lechuza o M97 (Foto: Keith Quattrocchi)

Se encuentra en la conocida constelación de la Osa Mayor y fue descubierta en 1781 por Pierre Mecháin. Debido a sus dos “manchas” oscuras a modo de ojos se la llama nebulosa de la Lechuza (o del Búho).

Nebulosa del Esquimal:

La nebulosa del Esquimal o NGC 2392. Foto: Telescopio Hubble

Descubierta por el gran astrónomo alemán William Herschel (1738-1822), descubridor de Urano, dos de sus satélites, Oberón y Titania, dos lunas de Saturno amén de otros objetos celestes y de la radiación infrarroja, así, como quien no quiere la cosa. Dicha nebulosa se encuentra en la constelación de Géminis. Y el nombre? Está claro, no?

Nebulosa del Ojo de Gato:

Nebulosa del Ojo de Gato (NGC 6543). Foto: composición a partir de observaciones de los telescopios Hubble y Chandra.

Descubierta también por William Herschel en 1786. Su complejísima estructura lleva de cabeza a los astrofísicos y se sospecha que en su centro hay una estrella binaria, dos estrellas que rotan y que provocarían esta complicada y bella estructura. Aún y así no hay pruebas fehacientes de que la estrella sea doble. Se encuentra en la constelación del Dragón. 

Nebulosa de la Hormiga:

Nebulosa de la Hormiga (Mz 3). Foto: Telescopio Hubble

Acabando ya con nuestro nebuloso animalario, aquí tenemos a la nebulosa de la Hormiga, descubierta por el astrofísico Donal H. Menzies (1901-1976) en 1922. Si bien su nombre es muy acertado también se la llama nebulosa del Reloj de Arena.

Como apunte final añadir que nuestro Sol, de aquí a unos cinco mil millones de años, cuando haya acabado todo su combustible, se irá hinchando, engullendo a la Tierra y convirtiéndose en una gigante roja, expulsará sus capas más externas y así dará lugar a una nebulosa planetaria. Tal y como he explicado antes su destino es el de acabar su vida como una enana blanca, rodeada, eso sí, por una bella nebulosa. Y quien sabe, quizá una civilización extraterrestre la observe y la bautice con el nombre de un animal y pasar a formar parte de un nebuloso animalario.

Próxima entrega: galaxias raras.

Los Intrusos (I): bellas nebulosas

Procrastinate
Hace ya más de un año, el 2 de julio de 2010, os hablaba de los 15 años del APOD y de las dos virguerías que hicieron para celebrarlo: una versión de la “Noche estrellada” de Van Gogh con varios intrusos cósmicos infiltrados y la fusión de dos cuadros de Vermeer, “El astrónomo” y “El geógrafo” “pintados” con multitud de fotos del APOD.

Al final de dicha entrada os prometía desvelar quienes eran esos intrusos que poblaban la “Noche estrellada”, y aquí estoy, para desvelar el misterio Sí, lo sé, ha pasado mucho tiempo, pero más vale tarde que nunca. Como dirían los ingleses “I’ve have been procrastinating until now”, es decir, que “he estado procrastinando hasta ahora”, como veo que este verbo no existe en castellano, deciros que “procrastinar” significa “ir posponiendo una tarea para más tarde”, o según dice la RAE “diferir, aplazar” y esto no lo dice la definición, sino yo, “distrayéndose con infinidad de estímulos externos, como pueden ser el vuelo de una mosca o el maldito twitter”

Primera tanda de intrusos: nebulosas de emisión
Tengo especial predilección por las nebulosas de emisión, esos objetos celestes, delicados y gaseosos, que emiten su propia luz excitados por una o varias estrellas que están en su interior. Por esto empiezo con ellas, ahí van las que se infiltraron:

Nebulosas de emisión infiltradas!

Para admirar mejor su belleza os adjunto una foto de cada una:

Nebulosa del Cangrejo o M1:
Esta nebulosa es el resultado de la explosión de supernova de una estrella muy masiva que aconteció en el año 1054 dC y que fue observada por astrónomos chinos de la época. Como resultado quedó esta magnífica nebulosa y en su centro el resto moribundo de la estrella que explotó, un púlsar (tanto la supernova de 1054 como el descubrimiento de los púlsar merecen sendas entradas, y en un futuro, si no procrastino demasiado, prometo hablar de ellas).

M1 o la nebulosa del Cangrejo (Foto: Hubble)

Nebulosa de la Roseta:
En esta nebulosa el cúmulo de estrellas jóvenes y azuladas del centro hacen refulgir al gas circundante en un tono rosado. No hay que ser un prodigio mental para deducir el porqué de su nombre.

Nebulosa de la Roseta (Foto: Caltech/Observatorio Palomar)

Nebulosa de la Roseta (Foto: Caltech/Observatorio Palomar)

Nebulosa del Yelmo de Thor:
Y para ir finiquitando ya la entrada y los primeros intrusos, una soberbia foto de Robert Gendler de la nebulosa del Yelmo de Thor. A pesar de su delicado y bello aspecto esta nebulosa, o mejor dicho, burbuja, alberga en su interior una gigantesca y muy caliente estrella a punto de estallar, dándole al gas circundante esta forma esférica como consecuencia del violento viento estelar.

Nebulosa del Yelmo de Thor (Foto: Robert Gendler)

En la próxima entrada más intrusos, concretamente las nebulosas planetarias.

Actualizo y rectifico: gracias a mi amiga Betti, reina de las palabras, por hacerme ver que el verbo “procrastinar” existe. El que no existe es procrastRinar, que burro de mí busqué en el diccionario de la RAE y obviamente no salía! Tachado y corregido está!

Las 14 mejores imágenes astronómicas de 2010 según Phil Plait (y XIV)

Orión de la cabeza a los pies

Y hoy, último día del año y de la primera década del siglo XXI, por fin, la campeona de 2010 según Phil Plait, una espectacular foto de la constelación de Orión, APOD el pasado 23 de octubre, tomada por Rogelio Bernal Andreo, otro magnífico astrónomo y astrofotógrafo amateur, que desde el patio de su casa logra fotos maravillosas:

Orión en todo su esplendor

Quizá sea Orión una de las constelaciones más espectaculares del cielo. No sólo pueden verse sus principales estrellas desde ciudades contaminadas lumínicamente sino que incluso se puede llegar a ver la Gran Nebulosa de Orión. Es más, cuando mejor se ve en las latitudes medias del Hemisferio Norte es durante el invierno, solo hace falta mirar hacia el sureste y localizar las tres estrellas de su cinturón a eso de las nueve de la noche. Luego, cuando esté ya más alta en el cielo se puede buscar la nebulosa de Orión, un poco más debajo de la estrella central del cinturón y comparar el color de las dos estrellas más brillantes de Orión, Betelgueuse y Rígel. La primera, situada en el hombro derecho de Orión (vamos, arriba a la izquierda), es una supergigante roja fría (unos 3.500 grados en su superficie), mientras que Rígel (a bajo a la derecha) es una supergigante azul muy caliente, 11.000 grados en su superficie (el Sol, para comparar, está a unos 6.000 grados).

Saltan a la vista dos estructuras gaseosas de color rojo, una, esférica y en la cabeza de Orión es la nebulosa Lambda Orionis, la otra, la C gigante que cruza la constelación se la conoce por el Bucle de Barnard. Se desconoce su origen pero es probable que se hayan formado tras la explosión final (supernova) de varias estrellas.

Si nos vamos a la esquina inferior derecha, al lado de Rígel, vemos como una mancha lechosa, la nebulosa de la Cabeza de Bruja, una nebulosa que refleja la luz de Rígel y le da este tono entre blancuzco y azulado.

También podemos encontrar la Nebulosa de la Cabeza del Caballo, justo debajo de la estrella más a la izquierda del cinturón. Consiste en una nube de polvo que superpuesta a un fondo de color rojizo parece la cabeza de un caballo, aunque en la foto de hoy no se ve muy bien ya que es bastante pequeña.

Pero la maravilla de Orión es su espada, o Gran Nebulosa de Orión, o M42, como ustedes prefieran. Situada por debajo de la estrella del medio del cinturón es una potente nebulosa de emisión donde se están fabricando nuevas estrellas para la causa. Al encontrarse a sólo 1.500 años luz se puede ver como una tenue manchita incluso en ciudades a simple vista. Luego, si se usan prismáticos y telescopios su espectacularidad aumenta.

Pues hasta aquí el maratón fotográfico para despedir el 2010 y la primera década del siglo XXI!

Feliz año a todo el mundo!

Foto: Rogelio Bernal Andreo

Las 14 mejores imágenes astronómicas de 2010 según Phil Plait (VII)

EL ASPERSOR MORIBUNDO

Tengo que reconocer que la primera vez que vi esta foto, fue APOD el pasado 14 de setiembre, lo primero que pensé es que algún gracioso se había estado entreteniendo con el Photoshop y nos había colado un gol. Phil Plait al verla tuvo la siguiente reacción, en orden y traduciendo:

-Qué co** es esto?

-Esto es un fraude!

Pues no, aunque lo parezca, juzguen ustedes mismos:

LL Pegasi o el Aspersor Moribundo (la estrella en primer término no tiene nada que ver con nuestro aspersor, está más cercana a la Tierra)

Esta estructura, catalogada con el “sugerente” nombre de IRAS 23166+1655, está provocada por la estrella LL Pegasi o AFGL3068, por Tutatis, estamos enfermos de catalogar y clasificar, “un catálogo, un catálogo, mi reino por un catálogo” diría Shakespeare si hoy en día estuviera vivo y se dedicara a la astrofísica!

En realidad LL Pegasi es un sistema estelar binario, en el cual una de las dos estrellas está en su fase final de vida y al expulsar sus oscuras capas externas, combinado con el giro del sistema, provoca este espectáculo espiral extraño e increíble difícil de creer.

Para poder desentrañar el misterio de LLPegasi se dio buena cuenta tanto del Hubble como del telescopio Keck, uno de los más grandes del mundo, allí en su cima volcánica hawaiana. Un buen trabajo para una estructura única.

Foto: ESA, NASA-R. Sahai

Mañana: Lutecia bien vale una Rosetta.

Las 14 mejores imágenes astronómicas de 2010 según Phil Plait (IV)

UNA BELLA Y MISTERIOSA MORTAJA

En undécima posición, y ya tardaban en aparecer, encontramos una de las más bellas formaciones celestes, las nebulosas. Unas cuantas entradas ha, os contaba acerca de ellas, ya podían contener una estrella naciente o una estrella moribunda. En este caso, la estrella se encuentra en su fase final de vida y está expulsando sus capas exteriores al espacio, dando lugar a esta curiosa y fantástica mortaja que podría recordar a una lata de atún un tanto lisérgica.

NGC 1514

La imagen nos la manda el telescopio WISE (Wide-field Infrared Survey Explorer) en órbita alrededor de la Tierra y nos muestra el aspecto de NGC 1514 vista en infrarrojos.

Cabe apuntar que el ojo humano sólo es capaz de captar las longitudes de onda de la luz que van del rojo al violeta (o el espectro visible). Más allá del rojo (infrarrojo, microondas y ondas de radio) así como del violeta (ultravioleta, rayos X y rayos gamma) el ojo humano no los capta, por eso se construyen telescopios que puedan “ver” en estas longitudes de onda y así captarlas.

El telescopio WISE está diseñado para ver en infrarrojos y captó esta imagen de NGC 1514 que ha sorprendido a los científicos por su simetría, forma y origen y no deja de ser un misterio que no se resolverá hasta que un nuevo juguete más potente entre en servicio. Otro misterio pendiente.

Foto: NASA, Jet Propulsion Laboratory-Caltech, UCLA (University of California Los Angeles)

Mañana más: Árboles carbonizados en Marte?

La exquisitez de la muerte (y el nacimiento)

Una vez el pintor irlandés Francis Bacon dijo:

“La muerte es la exquisitez del momento vivido”

Quizá sí, ya se sabe, los artistas, pero morir no mola! A no ser que al morir seas una estrella y dejes tras de ti una  exquisita y delicada nebulosa.

A lo bruto podríamos decir que una nebulosa es un objeto borroso que vemos en el cielo nocturno. De eso ya se dio cuenta el astrónomo y cazacometas Charles Messier allí por el siglo XVIII. Aficionado a descubrir cometas y a confundirlos habitualmente con objetos borrosos que le tocaban las narices, monsieur Messier se dedicó a catalogar esos objetos borrosos para no volver a confundirlos con sus queridos cometas. De esta manera nació el catálogo Messier, 110 objetos borrosos del cielo nocturno que no son cometas. En él están incluidos  galaxias, cúmulos estelares y nebulosas que son fácilmente visibles con prismáticos o telescopios pequeños bajo buenas condiciones de visibilidad. Incluso hay algunos visibles a simple vista como las Pléyades (M45, M por Messier y 45 por el número que le asignó) o la nebulosa de Orión (M42).

Charles Messier

Charles Messier (1730-1817)

Volvamos a las exquisitas y delicadas nebulosas. Una definición más académica diría que son zonas del espacio interestelar formadas por gases (hidrógeno y helio mayoritariamente) y polvo. Las nebulosas, como todo “objeto” susceptible de ser clasificado, ha sido clasificado (tengo la teoría que nuestro objetivo como especie no es medrar y reproducirnos sino clasificarlo TODO). Tras ardua búsqueda me quedo con la clasificación que he encontrado en la Wikipedia francesa:

1-Nebulosas oscuras: como bien indica su nombre, son las que se ven como manchas oscuras en el cielo que no dejan pasar la luz visible a través de ellas. Ejemplos: nebulosa del Saco de Carbón, la nebulosa Barnard 68 o la nebulosa de la Cabeza del Caballo.

Nebulosa Barnard 68. Foto: European Southern Observatory

Nebulosa Cabeza del Caballo

Nebulosa de la Cabeza del Caballo. Foto: Daniel Verschatse

2-Nebulosas de emisión: son grandes nubes de gas ionizado, que como su nombre indica, emiten su propia luz. Se pueden dividir en cuatro tipos:

  1. Planetarias: a pesar de su nombre, no tienen nada que ver con los planetas. Representan el estadio final de la vida de una estrella de media o baja masa (como nuestro Sol), que acaban su vida expulsando sus capas exteriores al espacio quedando en el centro una estrella enana blanca. Ésta, cuando llega a los 30.000ºC emite radiación ultravioleta ionizando los gases que ha expulsado, ya sea hidrógeno, oxígeno, helio o nitrógeno, provocando que emitan luz de diferentes colores según el gas. Un ejemplo sería M27  o nebulosa de Dumbbell, descubierta por Charles Messier en 1764.
  2. Regiones HII: éstas están claramente asociadas a los paritorios estelares y son las más frecuentes.  Recién salidas de la maternidad, estrellas jóvenes, calientes y muy brillantes emiten mucha radiación ultravioleta que al interaccionar e ionizar el hidrógeno de la nebulosa circundante emiten luz en el espectro rojo, de aquí que muchas de la nebulosas de emisión tengan un color rosado, rojizo o granate. Por ejemplo, la nebulosa de la Roseta.
  3. Remanentes de supernova: aquí nos encontramos con el resultado de una supernova. Supernova? La explosión final en la vida de una estrella de más de ocho veces la masa del Sol. Y como resto nos queda una estupenda nebulosa compuesta de varios elementos como oxígeno, nitrógeno, hierro y otros, amén de un agujero negro, o una estrella de neutrones o una enana blanca según sea la masa original de la estrella. Ejemplo: M1 o la nebulosa del Cangrejo, restos de una supernova que se vio en el año 1054 dC y que fue registrada por astrónomos chinos y árabes. Fue tan brillante que incluso se vio de día durante un par de semanas (de noche debería ser un espectáculo inenarrable).
  4. Burbujas de Wolf-Rayet: las nebulosas en cuestión las generan las estrellas de Wolf-Rayet, unas peculiares y raras estrellas (solo conocemos 220 en nuestra galaxia), muy masivas (más de veinticinco veces la masa del Sol) y que pierden masa a unas tasas fuera de lo normal. Como bien habéis deducido estas ingentes cantidades de materia que pierden forman la nebulosa o burbujas de Wolf-Rayet (solo hace falta que le echéis un vistazo a la foto de más abajo para comprobar porque las llaman “burbujas”). Ejemplo: nebulosa Yelmo de Thor.
M27_-_Dumbbell_Nebula [640x480]

Nebulosa planetaria: M27 o nebulosa de Dumbbell

Crab Nebula Hubble

Remanente de supernova: M1 o nebulosa del Cangrejo

Nebulosa Roseta

Nebulosa región H II: Nebulosa de la Roseta

3-Nebulosas de reflexión: de naturaleza idéntica a las nebulosas oscuras, reflejan la luz que emite una estrella cercana. Ésta no es lo suficientemente energética como para ionizar el gas y su luz simplemente se dispersa por la nebulosa adquiriendo un tono azulado.

Thors_Helmet

Nebulosa/burbuja de Wolf-Rayet: nebulosa Yelmo de Thor (NGC 2359)

witch head nebula

Nebulosa de reflexión: nebulosa de la Cabeza de Bruja (IC2118)

Cabe decir que las nebulosas no son excluyentes unas con las otras, en una misma nebulosa podríamos encontrar una oscura y una de emisión H II, por ejemplo en esta espectacular panorámica de los alrededores de la nebulosa M17:

M17

Zona de formación estelar en los alrededores de M17 donde se mezclan nebulosas oscuras y nebulosas HII

Mucho me temo que cuando Francis Bacon hablaba de la exquisitez de la muerte no se refería a las estrellas, aunque me ha venido de perlas para soltaros todo este rollo, y si se refería a la muerte de las estrellas no lo podría haber dicho mejor: no hay nada más exquisito que la muerte (y nacimiento) de una estrella.

Para desintoxicar un poco os dejo un vídeo astronómico-musical que tanto me gustan acerca del maratón Messier. Dicho maratón consiste en localizar en una sola noche (normalmente a finales de marzo, y con luna nueva a ser posible) todos los objetos del catálogo Messier.

Y ya para ir acabando otro vídeo con todos los objetos Messier y música de  The Beatles, The Proclaimers y Linkin’ Park:

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Fuentes:

-Artículos varios de la Wikipedia en castellano, francés e inglés.

-Web de la Swinburne University of Technology (Melbourne, Australia), especialmente su “The SAO Encyclopedia of Astronomy” (qué descubrimiento!!!)

-Varios artículos de la revista AstronomíA.

Es de justicia, ya que he usado una cita suya, dejaros algún enlace sobre Francis Bacon, pintor que a mi personalmente no me gusta mucho aunque tendría que ver un cuadro suyo en directo, que la cosa cambia! El enlace dirige a una retrospectiva que le dedicaron en la Tate Britain.

En las fotos donde no he puesto su legítimo autor corresponden todas ellas a algún de los varios telescopios que gestiona la NASA, principalmente son del Hubble.