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Los Intrusos (III): galaxias raras

En esta tercera entrega cambiamos de tercio y nos vamos a estructuras mucho más grandes, las galaxias. Las galaxias son enormes islas de estrellas, planetas, agujeros negros y demás bestiario, inmersas en el vasto océano cósmico.

De las que se infiltraron en la “Noche estrellada” solo una diríamos que es típica, que tiene forma de galaxia, vamos, una espiral de tomo y lomo!

El resto de galaxias infiltradas son un poco raras, extrañas o atípicas, que no bizarras. Inciso: últimamente se ha puesto de moda en internet usar el adjetivo “bizarro” como “raro”. Según el diccionario de la RAE bizarro significa valiente o generoso, lúcido, espléndido. Acudo por si las moscas al Diccionario Panhispánico de Dudas y me suelta lo siguiente:

bizarro -rra. En español significa ‘valiente, esforzado’: «Llega el capitán Andrés Cuevas, un bizarro combatiente al mando de un pelotón» (Matos Noche [Cuba 2002]); y ‘lucido, airoso’: «Vuestra juventud reverdecerá más bizarra y galana que nunca» (Luján Espejos [Esp. 1991]). Debe evitarse su empleo con el sentido de ‘raro o extravagante’, calco semántico censurable del francés o del inglés bizarre: «Es un nombre bizarro. No cuando se ha nacido en Sídney y se es australiana» (Leyva Piñata [Méx. 1984]). Tampoco debe emplearse bizarría con el sentido de ‘rareza o extravagancia’. (La negrita es mía).

Queda claro? Pues a ver si lo aplicamos. Cierro inciso.

 Y donde estaban infiltradas las galaxias? Aquí:

Galaxias infiltradas

 Galaxia del Remolino o M51:

Galaxia del Remolino o M51. (Foto: Adam Block, Mt. Lemmon SkyCenter, U. Arizona)

Empecemos por la galaxia del Remolino, una típica galaxia espiral. Las formas que toman las galaxias se pueden dividir básicamente en tres: elípticas, espirales e irregulares, y dentro de cada categoría hay muchas subdivisiones, como las espirales barradas que es la forma que tiene nuestra Vía Láctea.

La  del Remolino se encuentra a unos “cercanos” 23 millones de años luz y se puede observar en sus brazos unos puntos rosados que es donde están naciendo nuevas estrellas. Fue descubierta un 13 de octubre de 1773 por Charles Messier (recordad que M51 significa el objeto 51 del catálogo de Charles Messier de objetos-parecidos-a-cometas-que-no-son-cometas).

Núcleo de la galaxia NGC 4261:

Núcleo de la galaxia NGC 4261. Foto: Telescopio Hubble

En esta fotografía del telescopio Hubble bien podría ser cualquier cosa pero, según explican en su web, corresponde a un disco gigantesco de gas y polvo que “alimenta” a un hipotético agujero negro ubicado en el centro de la galaxia NGC 4261.

Galaxia del Sombrero o M104:

Galaxia del Sombrero o M104. Foto: telescopio Spitzer

Descubierta en marzo de 1767 por Pierre Mecháin y más tarde en 1784 por William Herschel, las dos observaciones fueron relacionadas años más tarde por posteriores astrónomos y se llegó a la conclusión de que era la misma galaxia. Fue bautizada con la palabra sombrero por su parecido a un sombrero mexicano e incluso en inglés respetan la palabra en castellano. En esta foto tomada por el telescopio Spitzer en la banda del infrarrojo, invisible al ojo humano, se puede observar perfectamente su polvoriento anillo reluciendo en rojo y el centro galáctico, donde mora un leviatán de los agujeros negros con sus mil millones de masas solares.

Galaxia de la Rueda de Carro:

Galaxia de la Rueda de Carro. Foto: Telescopio Hubble

Esta extraña galaxia con forma de ostra con una perla, al ser descubierta por Fritz Zwicky en 1941, dijo que era una de las estructuras más complicadas esperando a ser explicada. No le faltaba razón. Pero como a todo cerdo le llega su San Martín, a toda galaxia rara le llega su explicación. Según la teoría más aceptada, doscientos millones de años atrás, una galaxia atravesó por el medio a otra provocando una onda de choque similar a cuando lanzamos una piedra contra la arena. Dicha onda se llevó por delante gas y polvo creando más tarde estrellas alrededor del centro, la llanta de la rueda, mientras el centro galáctico quedó indemne.

Galaxias Antennae (NGC 4038, NGC 4039):

Las galaxias Antennae en plena colisión. Foto: Telescopio Hubble

Si en la galaxia de la Rueda de Carro veíamos el producto del choque de dos galaxias, en esta pillamos in fraganti a dos galaxias en plena colisión. Esta espectacular estampa quizá se dará de aquí a unos cuantos millones de años en el futuro, cuando nuestra Vía Láctea choque con la Galaxia de Andrómeda. Por difícil que parezca es muy poco probable que cuando se dé la colisión ninguna estrella choque con otra, aunque haya muchas, las distancias entre ellas son enormes. Lo que seguro que pasará, como en las Antennae es que se deformen y dejen de ser galaxias elípticas.

Hasta aquí las galaxias escondidas en la “Noche estrellada”, en la próxima entrega nos damos un garbeo por los remanentes de supernova.

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Los Intrusos (II): un nebuloso animalario

Si en la anterior entrada de “Los Intrusos de la Noche Estrellada” hablé de las nebulosas de emisión, hoy… también!

Concretamente de las llamadas nebulosas planetarias, que pese a su nombre no tienen nada que ver con los planetas, se llaman así ya que cuando fueron descubiertas en el siglo XVIII, al observarlas por los telescopios de la época, recordaban a los planetas gaseosos que se conocían entonces (Júpiter y Saturno).

Siguen siendo nebulosas de emisión ya que la estrella central continúa “excitando” al gas circundante y haciendo que éste emita luz. Pero las estrellas que nos deleitan con las nebulosas planetarias son estrellas de masa intermedia (como el Sol) que en la fase final de sus vidas se van hinchando, enfriando y expulsando las capas más externas provocando estos bellos espectáculos de gas, luz y color. Después la estrella queda reducida a una enana blanca, un frío y pequeño cadáver estelar.

Empecemos, no sin antes desvelar donde se escondía nuestro nebuloso animalario:

Las nebulosas planetarias intrusas!

Nebulosa del Búho (mejor de la lechuza) o M97:

Nebulosa de la Lechuza o M97 (Foto: Keith Quattrocchi)

Se encuentra en la conocida constelación de la Osa Mayor y fue descubierta en 1781 por Pierre Mecháin. Debido a sus dos “manchas” oscuras a modo de ojos se la llama nebulosa de la Lechuza (o del Búho).

Nebulosa del Esquimal:

La nebulosa del Esquimal o NGC 2392. Foto: Telescopio Hubble

Descubierta por el gran astrónomo alemán William Herschel (1738-1822), descubridor de Urano, dos de sus satélites, Oberón y Titania, dos lunas de Saturno amén de otros objetos celestes y de la radiación infrarroja, así, como quien no quiere la cosa. Dicha nebulosa se encuentra en la constelación de Géminis. Y el nombre? Está claro, no?

Nebulosa del Ojo de Gato:

Nebulosa del Ojo de Gato (NGC 6543). Foto: composición a partir de observaciones de los telescopios Hubble y Chandra.

Descubierta también por William Herschel en 1786. Su complejísima estructura lleva de cabeza a los astrofísicos y se sospecha que en su centro hay una estrella binaria, dos estrellas que rotan y que provocarían esta complicada y bella estructura. Aún y así no hay pruebas fehacientes de que la estrella sea doble. Se encuentra en la constelación del Dragón. 

Nebulosa de la Hormiga:

Nebulosa de la Hormiga (Mz 3). Foto: Telescopio Hubble

Acabando ya con nuestro nebuloso animalario, aquí tenemos a la nebulosa de la Hormiga, descubierta por el astrofísico Donal H. Menzies (1901-1976) en 1922. Si bien su nombre es muy acertado también se la llama nebulosa del Reloj de Arena.

Como apunte final añadir que nuestro Sol, de aquí a unos cinco mil millones de años, cuando haya acabado todo su combustible, se irá hinchando, engullendo a la Tierra y convirtiéndose en una gigante roja, expulsará sus capas más externas y así dará lugar a una nebulosa planetaria. Tal y como he explicado antes su destino es el de acabar su vida como una enana blanca, rodeada, eso sí, por una bella nebulosa. Y quien sabe, quizá una civilización extraterrestre la observe y la bautice con el nombre de un animal y pasar a formar parte de un nebuloso animalario.

Próxima entrega: galaxias raras.